Estoy cansada de esperar, pero de alguna u otra manera, quiero seguir haciéndolo.
Luego de limpiar la ciudad
Tras la impredecible lluvia santiaguina
domingo, 9 de octubre de 2011
jueves, 15 de septiembre de 2011
Tiempo para ti
Hay tiempos para todo, tiempos y tiempos. Para reír, para llorar, para los padres, para los amigos... y mi tiempo para ti.
Tardes enteras de novedad, solo tu y yo, daba lo mismo el lugar, reíamos y disfrutábamos el viento en nuestras caras, con frío o calor, daba igual. Estuve cerca de caer en tu risa y ahogarme en tus ojos, cerca de ser parte de tus tardes de domingo, cerca de tu rutina, estuve tan pero tan cerca de que te convirtieras en mis mañanas, y de acostumbrarme a tus noches. Estuvimos tan cerca que casi logramos hacer negocios con la necesidad.
Y a pesar de lo mucho que te quiero, no se llega a nada estando cerca, es por esto que me despido, aquel tiempo que llevaba tu nombre se ha esfumado, solo queda agradecer... dar las gracias a ti y al tiempo que tuvimos.
Tardes enteras de novedad, solo tu y yo, daba lo mismo el lugar, reíamos y disfrutábamos el viento en nuestras caras, con frío o calor, daba igual. Estuve cerca de caer en tu risa y ahogarme en tus ojos, cerca de ser parte de tus tardes de domingo, cerca de tu rutina, estuve tan pero tan cerca de que te convirtieras en mis mañanas, y de acostumbrarme a tus noches. Estuvimos tan cerca que casi logramos hacer negocios con la necesidad.
Y a pesar de lo mucho que te quiero, no se llega a nada estando cerca, es por esto que me despido, aquel tiempo que llevaba tu nombre se ha esfumado, solo queda agradecer... dar las gracias a ti y al tiempo que tuvimos.
sábado, 10 de septiembre de 2011
miércoles, 27 de julio de 2011
martes, 21 de junio de 2011
Las hormigas
Las hormigas habían hecho un sendero a través de la hierba; la disciplinada hilera pasaba por debajo de unos escombros para reaparecer más allá por una brecha de una muralla.
En su afanoso ir y venir se notaba la seriedad de tan febril actividad. Cada una de ellas vacilaba unos instantes frente a la que venía en dirección contraria, se tocaban las cabezas y seguían adelante cada una ensimismada en su singular propósito. Era imposible poder contarlas pero debía haber millones.
Me quedé contemplándolas por largo rato, al tiempo en que me llevaba el cigarrillo a la boca y al otro lado las luces de la ciudad tranquilizaba la vertiginosa concurrencia de sentimientos y encontradas emociones. Allí todo era perfección, orden y disciplina, nada estaba hecho al azar. Las hormigas seguían con fidelidad un patrón de comportamiento que la naturaleza habría escrito para ellas durante toda una eternidad.
De tanto en tanto daba yo un pequeño golpecito en el suelo, y se provocaba una confusión general. Salían de los agujeros, se desarmaba la fila y trataban de buscar al agresor. Luego se calmaban y reanudaban su marcha. Consiguen seguir a pesar de que el sol se ha puesto y el oscuro cielo cubre la ciudad.
En su afanoso ir y venir se notaba la seriedad de tan febril actividad. Cada una de ellas vacilaba unos instantes frente a la que venía en dirección contraria, se tocaban las cabezas y seguían adelante cada una ensimismada en su singular propósito. Era imposible poder contarlas pero debía haber millones.
Me quedé contemplándolas por largo rato, al tiempo en que me llevaba el cigarrillo a la boca y al otro lado las luces de la ciudad tranquilizaba la vertiginosa concurrencia de sentimientos y encontradas emociones. Allí todo era perfección, orden y disciplina, nada estaba hecho al azar. Las hormigas seguían con fidelidad un patrón de comportamiento que la naturaleza habría escrito para ellas durante toda una eternidad.
De tanto en tanto daba yo un pequeño golpecito en el suelo, y se provocaba una confusión general. Salían de los agujeros, se desarmaba la fila y trataban de buscar al agresor. Luego se calmaban y reanudaban su marcha. Consiguen seguir a pesar de que el sol se ha puesto y el oscuro cielo cubre la ciudad.
lunes, 16 de mayo de 2011
No concibo.
No concibo que aún exista gente numérica, personas que todo lo politizan y que se olvidan de lo importante que puede ser una intervención irreversible como lo es la propuesta del proyecto Hidroaysen. Cómo podemos seguir afectando de manera consciente aquello que nos pertenece, el espacio que nos cobija, la territorialidad que nos caracteriza y con la que nos identificamos. Cómo la avaricia, la ambición y el camino más fácil nos lleva a pensar que esto en verdad podría ser bueno, a no pensar en otra cosa, a quedarnos paralizados. Cómo la persona con más poder dentro de este país no ha querido detener esto.
Como ya nos cansamos de destruir el paisaje natural de Santiago, ahora vamos por el resto. Es que Santiago es Chile, y nos da lo mismo meternos en el patio trasero de una familia rural mientras nuestro patio esté iluminado para el asado familiar. Deberíamos pensar en otras medidas, trabajar con gente enterada del tema y no puros y simples ingenieros.
No quiero ver lo poco y nada de verde que queda en el mundo entremedio de cableados.
Como ya nos cansamos de destruir el paisaje natural de Santiago, ahora vamos por el resto. Es que Santiago es Chile, y nos da lo mismo meternos en el patio trasero de una familia rural mientras nuestro patio esté iluminado para el asado familiar. Deberíamos pensar en otras medidas, trabajar con gente enterada del tema y no puros y simples ingenieros.
No quiero ver lo poco y nada de verde que queda en el mundo entremedio de cableados.
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